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Garrapatas en caballos y piroplasmosis equina: cómo quitarlas, síntomas y si tiene cura

Qué garrapatas tienen los caballos en México, dónde revisarlas, cómo quitarlas sin remedios caseros y qué enfermedades transmiten. Piroplasmosis equina (Theileria equi y Babesia caballi): síntomas, diagnóstico, si se cura o el caballo queda portador, cuántos caballos la tienen en México y por qué es la prueba que más frena la exportación a Estados Unidos.

Portada editorial de Vadeto: Garrapatas y piroplasmosis en caballos: qué hacer

Las garrapatas en un caballo se buscan a diario en las orejas, la crin, la cabeza y el cuello, entre las patas traseras, la ubre o el prepucio y bajo la cola. Se quitan con pinzas de punta fina, tomándolas lo más cerca posible de la piel y jalando de forma pareja, sin torcer, sin quemarlas y sin ponerles aceite, grasa ni ningún otro producto. Su riesgo principal es la piroplasmosis equina, una infección de la sangre por los parásitos Theileria equi y Babesia caballi que da fiebre de más de 40 °C, anemia y mucosas amarillas. El caballo que sobrevive queda portador por años o de por vida, no hay vacuna, y es común en México: en un estudio en zonas tropicales con garrapatas, el 68.4% de 269 caballos tenía anticuerpos contra T. equi (Salinas-Estrella y col., 2022).

Además, un caballo positivo no puede importarse a Estados Unidos: USDA-APHIS solo admite positivos de forma temporal y en casos especiales, como competencias ecuestres internacionales. Si piensas vender o llevar un caballo allá, la prueba de piroplasmosis es la primera que conviene hacer.

¿Qué garrapatas tienen los caballos en México?

Las garrapatas identificadas en caballos de México en estudios recientes son la garrapata tropical del caballo (Dermacentor nitens, también llamada Anocentor nitens) y las del género Amblyomma, sobre todo A. mixtum y A. imitator: son las que se recogieron de caballos en Tabasco, San Luis Potosí, Querétaro y Yucatán en el estudio de Salinas-Estrella. En zonas secas también está la garrapata espinosa de la oreja (Otobius megnini), cuyos principales huéspedes son el ganado y los caballos; un estudio reciente la recolectó de perros, vacas y del ambiente en el Estado de México, Guanajuato e Hidalgo (Gamboa-Prieto y col., 2026).

Garrapata Dónde se prende en el caballo Qué hay que saber Fuente
Garrapata tropical del caballo (Dermacentor o Anocentor nitens) Sobre todo las orejas, donde causa más lesiones Es de un solo huésped (larva, ninfa y adulto comen en el mismo caballo) y tiene 3 a 4 generaciones al año; transmite B. caballi y T. equi; las infestaciones fuertes lastiman las orejas y se infectan Holguin-Rocha y col., 2023
Amblyomma mixtum Revisa todo el cuerpo Parasita muchas especies: en Yucatán se encontró en 11 especies de animales y en personas Rodríguez-Vivas y col., 2016
Garrapata espinosa de la oreja (Otobius megnini) Dentro del canal de la oreja Se esconde muy bien; vive en zonas secas del oeste de EE. UU., México y el oeste de Canadá; causa irritación fuerte y puede causar parálisis Manual Merck
Garrapata del ganado (Rhipicephalus microplus) Revisa todo el cuerpo Es la garrapata de las vacas; el Departamento de Agricultura de EE. UU. la incluye entre las que pueden transmitir la piroplasmosis USDA-APHIS

En México hay alrededor de 100 especies de garrapatas (Rodríguez-Vivas y col., 2016), así que un laboratorio o un veterinario puede identificar la tuya si la guardas en alcohol. La Otobius megnini merece mención aparte: en caballos se ha asociado con espasmos musculares, temblores y el tercer párpado salido, casos descritos en California, México y Sudáfrica (Miller, 2020). Si notas que una oreja le molesta o no deja que se la toquen, que el veterinario la revise por dentro.

¿Dónde revisar las garrapatas en un caballo?

Las garrapatas en un caballo se revisan donde la piel es delgada y el pelo las esconde: orejas, cabeza, cuello, crin, hombros, pecho, entre las patas, zona púbica, ubre o prepucio, alrededor del ano y bajo la cola. Según el Manual Merck, cada especie prefiere un sitio: unas la cabeza, el cuello, los hombros y la zona púbica; otras las orejas, el ano y la cola, o incluso las fosas nasales. En infestaciones fuertes se prenden donde encuentran lugar.

Un recorrido de 5 minutos, en este orden:

  1. Orejas, por fuera y hasta donde se ve por dentro, con buena luz.
  2. Cabeza: bajo la quijada, detrás de las orejas y alrededor de los ollares.
  3. Crin y cuello, separando el pelo con los dedos.
  4. Pecho, axilas y cinchera.
  5. Barriga, ingle, ubre o prepucio, por dentro de las patas traseras.
  6. Base de la cola, bajo la cola y alrededor del ano.
  7. Cuartillas y talones, donde el pelo es largo.

Cómo se ven: una garrapata que lleva poco tiempo (de una hora a pocos días) se ve plana; la que lleva horas o días comiendo se ve redonda e hinchada de sangre (Merck). Hazlo cada vez que el caballo regrese del potrero o de un paseo por monte, y a diario en temporada de lluvias.

¿Cómo quitar una garrapata a un caballo?

Una garrapata se quita con pinzas limpias de punta fina: tómala lo más cerca posible de la piel y jala hacia afuera con presión pareja, sin torcerla ni sacudirla. Es el método de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, que coincide con lo que indica Merck para caballos:

  1. Ponte guantes. Merck pide nunca quitarlas con las manos desnudas, porque algunas enfermedades pueden pasar por heridas en la piel o por las mucosas.
  2. Toma la garrapata con las pinzas pegadas a la piel, por la cabeza, no por el cuerpo hinchado.
  3. Jala hacia afuera, parejo y sin torcer. Si queda una parte de la boca en la piel y no sale fácil con las pinzas, déjala: los CDC explican que la piel la expulsa sola al sanar.
  4. No la aplastes con los dedos. Deshazte de ella en un frasco con alcohol, envuelta en cinta adhesiva o en un recipiente cerrado (CDC).
  5. Limpia la zona y tus manos con agua y jabón o alcohol.
  6. Vigila el sitio unos días. Si se pone rojo o se hincha, llama al veterinario (Merck).

Qué no hacer: no uses cerillos ni calor, vaselina, esmalte ni otras sustancias para que la garrapata se suelte. Los CDC advierten que eso la irrita y puede hacer que suelte más líquido infectado en la piel. En esa lista caben los remedios de rancho como gasolina, diésel, aceite quemado o petróleo, que además irritan la piel del caballo.

Si son muchas, llama al veterinario. Merck indica que una infestación fuerte daña la piel y trae un riesgo alto de anemia y otras complicaciones. Y cualquier herida que dejan las garrapatas puede infectarse o infestarse de gusano barrenador; con el gusano barrenador presente en México, revisa cada herida a diario (el contexto sanitario de 2026 está en llevar un caballo de México a Estados Unidos).

¿Qué enfermedades transmiten las garrapatas a los caballos?

Las garrapatas transmiten a los caballos sobre todo la piroplasmosis equina, y además la anaplasmosis granulocítica; también causan anemia, heridas que se infectan y, en el caso de la garrapata de la oreja, irritación y parálisis. Merck señala que el movimiento internacional de caballos infectados con Theileria, Babesia y Anaplasma está restringido en muchos países.

Enfermedad o problema Qué lo causa Signos principales Qué hay que saber
Piroplasmosis equina Theileria equi, Babesia caballi Fiebre, anemia, mucosas amarillas, orina oscura, cansancio Presente en México; sin vacuna; frena la exportación a EE. UU.
Anaplasmosis granulocítica equina Anaplasma phagocytophilum Fiebre, decaimiento, patas hinchadas, falta de coordinación, mucosas amarillas Casos sobre todo en EE. UU.; también confirmados en Canadá (Columbia Británica), Suecia, Gran Bretaña y Sudamérica; se trata con antibióticos; los caballos recuperados no quedan portadores (Merck)
Theileria haneyi Parásito emparentado con T. equi, descrito en 2018 Sin definir Su importancia clínica aún no está definida (AAEP)
Anemia por infestación Muchas garrapatas chupando sangre Debilidad, mucosas pálidas Puede ser mortal en infestaciones graves (Merck)
Heridas infectadas y gusano barrenador Las heridas de la picadura Pus, mal olor, larvas Revisar y limpiar a diario
Irritación y parálisis Otobius megnini en la oreja Oído irritado; en casos descritos, espasmos, temblores y tercer párpado salido Revisión del oído por el veterinario (Merck; Miller, 2020)

En Veracruz también se ha encontrado Theileria cervi, un parásito de los venados, en caballos y burros (Bravo-Ramos y col., 2023); todavía no se sabe si les causa enfermedad.

¿Qué es la piroplasmosis equina?

La piroplasmosis equina es una enfermedad de la sangre de caballos, burros, mulas y cebras, causada por dos parásitos que viven dentro de los glóbulos rojos, Theileria equi y Babesia caballi, y transmitida por garrapatas o por sangre contaminada. Así la definen la American Association of Equine Practitioners (AAEP, guía de enfermedades infecciosas, 2021) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). También se le llama babesiosis equina. T. equi es el más dañino de los dos, según el Manual Merck.

Se transmite de tres formas, según la AAEP:

  1. Garrapatas. Varios géneros, entre ellos Dermacentor, Rhipicephalus y Amblyomma. En las garrapatas, B. caballi puede pasar de la hembra a sus huevos, así que la nueva generación nace infectada.
  2. Sangre. Agujas, jeringas y equipos de suero reutilizados, frascos de medicamento contaminados, equipo dental, de tatuaje o de cirugía sin desinfectar, y transfusiones de un donador no analizado. La AAEP señala que la mayoría de los casos en Estados Unidos vienen de esta vía.
  3. De la yegua al potro durante la gestación, con poca frecuencia.

No se contagia a las personas. La OMSA indica que no se ha demostrado que sea zoonótica, y la AAEP que estos parásitos no se consideran patógenos importantes para el ser humano.

En México es de notificación obligatoria. La piroplasmosis equina está en el grupo 3 del acuerdo de enfermedades de notificación obligatoria, el de las enfermedades endémicas que se reportan cada mes a SENASICA (Diario Oficial de la Federación, 29 de noviembre de 2018). La obligación de notificar alcanza a propietarios y poseedores, veterinarios y laboratorios que sospechen o detecten la enfermedad (artículo 2 del acuerdo).

¿Cuáles son los síntomas de la piroplasmosis equina?

Los síntomas de piroplasmosis aguda son fiebre (por lo general de más de 40 °C), falta de apetito, decaimiento, respiración y pulso acelerados, mucosas congestionadas, pálidas o amarillas, y orina oscura por la destrucción de glóbulos rojos. La forma crónica es mucho más discreta y muchos portadores no muestran nada. Los signos, según la AAEP, la OMSA y el Manual Merck:

Forma Signos Qué tan grave
Aguda Fiebre de más de 40 °C, no come, decaído, respira rápido, pulso alto, mucosas congestionadas, pálidas o amarillas con puntitos rojos, orina oscura, debilidad; a veces menudillos hinchados y cólicos Merck indica que la muerte puede ocurrir en las primeras 24 a 48 horas; en los potros es más grave
Crónica Come un poco menos, rinde menos en el trabajo, baja de peso, fiebres que van y vienen, anemia leve, bazo agrandado Muchos caballos no muestran signos
Portador Ninguno Sigue infectando garrapatas y, por la sangre, a otros caballos

El periodo de incubación, desde la picadura hasta los signos, es de 12 a 19 días para T. equi y de 10 a 30 días para B. caballi (AAEP). La infección también puede causar abortos (Mendoza y col., 2024).

Si tu caballo tiene más de 38.6 °C en reposo, ya tiene fiebre: cómo tomarla y qué más puede ser está en temperatura y signos vitales del caballo. La orina café o rojiza y las encías amarillas son motivo para llamar al veterinario ese mismo día.

¿Cómo se diagnostica la piroplasmosis?

La piroplasmosis se diagnostica con análisis de sangre: en la fase aguda se ven los parásitos en un frotis al microscopio, y en los portadores se detectan con pruebas de anticuerpos (cELISA o fijación de complemento) y de ADN (PCR). Lo que explica la AAEP:

  • Frotis de sangre: útil en caballos enfermos; en portadores casi nunca se ven los parásitos.
  • cELISA: detecta anticuerpos que tardan en formarse, pero es muy sensible para encontrar portadores crónicos. Es una de las pruebas que acepta Estados Unidos para importar caballos.
  • Fijación de complemento: detecta anticuerpos desde 8 días después de la infección, pero pierde sensibilidad a los 2 o 3 meses.
  • PCR: detecta el ADN del parásito; debe usarse junto con la serología, no sola.
  • Potros de yeguas positivas: salen positivos en la cELISA por los anticuerpos del calostro aunque no estén infectados; esos anticuerpos se pierden unos meses después del destete, y la PCR sale negativa.

Un solo resultado negativo no garantiza que el caballo esté libre: el manual de pruebas de la OMSA advierte que en portadores los parásitos pueden estar escondidos en el bazo o la médula ósea. Por eso a veces se combinan pruebas.

¿La piroplasmosis equina se cura o el caballo queda portador?

La piroplasmosis equina tiene tratamiento y el caballo enfermo puede recuperarse, pero el que sobrevive suele quedar portador: la AAEP dice que los caballos infectados con T. equi o B. caballi quedan portadores de por vida, y Merck, que pueden serlo por varios años. Eliminar el parásito del todo sí es posible, con un protocolo veterinario intensivo.

Lo que se sabe del tratamiento:

  1. Caballo enfermo: el veterinario usa antiprotozoarios, además de tratamiento de sostén como sueros, antiinflamatorios y, si hace falta, transfusión (Merck). El antiprotozoario de referencia pertenece al grupo de las carbanilidas (el imidocarb, que citan Merck y la AAEP); la dosis la define el veterinario según el caso, porque tiene efectos adversos.
  2. Eliminar el parásito: el programa de tratamiento del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) usa un protocolo de dosis altas para intentar eliminar la infección, con tasas de éxito altas según la AAEP, aunque algunos caballos necesitan más tratamiento o no responden (AAEP). En un ensayo, 5 de 6 caballos infectados de forma experimental con T. equi quedaron libres (Grause y col., 2013), y otro estudio demostró la eliminación de B. caballi (Schwint y col., 2009).
  3. No siempre funciona: el mismo tratamiento no eliminó T. haneyi en ningún caballo y, en uno de los grupos con las dos infecciones, no eliminó T. equi en 2 de 3 caballos (Sears y col., 2020); una revisión de 2024 reporta fallas repetidas y efectos tóxicos (Mendoza y col., 2024).
  4. Comprobar que se curó toma tiempo: la cELISA puede tardar de 1 a 2 años o más en volverse negativa después del tratamiento (AAEP).

En una zona con garrapatas, un caballo curado puede volver a infectarse si no hay control de garrapatas. Un portador sin signos puede vivir y trabajar con normalidad, pero sigue siendo fuente de contagio para otros caballos por las garrapatas y por la sangre, y no podrá entrar a Estados Unidos.

¿Qué tan común es la piroplasmosis en México?

La piroplasmosis equina es común en México y se considera endémica: los estudios publicados encuentran T. equi o sus anticuerpos en entre el 18% y casi el 79% de los caballos analizados, según la región y la prueba. Cada cifra vale para su población:

Estudio Población Resultado
Salinas-Estrella y col., 2022 269 caballos de 24 localidades tropicales o subtropicales con garrapatas en Yucatán, Tabasco, Chiapas, Querétaro, San Luis Potosí y Sinaloa Anticuerpos contra T. equi 68.4% y contra B. caballi 55.7%; los dos, 46.8%. ADN (PCR anidada) de T. equi 78.8% y de B. caballi 7.8%
Ayala-Valdovinos y col., 2017 1,000 caballos aparentemente sanos del occidente de México, analizados en la Universidad de Guadalajara ADN de T. equi en el 19.7%; 25.81% en caballos estabulados contra 15.02% en caballos de pastoreo; 25.05% en adultos de 4 años o más contra 10.34% en potros de menos de 1 año
Romero-Salas y col., 2021 100 caballos de Veracruz ADN de T. equi en el 18%

Tres lecturas prácticas:

  • Que un caballo se vea sano no dice nada. Los 1,000 caballos del occidente de México estaban aparentemente sanos y casi 1 de cada 5 tenía el parásito.
  • El estudio con 68.4% escogió zonas con garrapatas, así que no representa a todo el país; aun así, en esas zonas dos de cada tres caballos tenían anticuerpos contra T. equi.
  • En el occidente, los caballos estabulados salieron más positivos que los de pastoreo. El estudio no midió la causa. La AAEP recuerda que compartir agujas o equipo con sangre también transmite la enfermedad, así que las garrapatas no son la única vía que hay que vigilar.

Piroplasmosis y la exportación de caballos a Estados Unidos

Un caballo que entra de México a Estados Unidos debe salir negativo a piroplasmosis equina, junto con anemia infecciosa, durina y muermo, en pruebas oficiales hechas durante la cuarentena, según el reglamento federal 9 CFR 93.324; las muestras se analizan en los laboratorios nacionales del USDA (NVSL). La página de USDA-APHIS sobre piroplasmosis (modificada el 24 de diciembre de 2025) lo resume así: los caballos que se presentan para importarse deben salir negativos a T. equi y a B. caballi.

Qué significa si vas a vender o llevar un caballo a Estados Unidos:

  1. Haz la prueba en México antes de pagar vuelo y cuarentena. No sustituye a la oficial, pero evita el caso más caro: un caballo que llega, sale positivo y es rechazado. El paso a paso, las cuarentenas y los costos oficiales están en llevar un caballo de México a Estados Unidos.
  2. Pide la prueba si compras para exportar. Pide al vendedor resultados previos de piroplasmosis y pacta por escrito qué pasa si el caballo sale positivo.
  3. Un positivo en la cuarentena es rechazado. Según 9 CFR 93.323, el caballo afectado debe regresar o disponerse como indique APHIS (detalle en la guía de importación). Dentro de Estados Unidos, la piroplasmosis se trata como enfermedad exótica: el caballo positivo entra al programa de tratamiento, queda en cuarentena de por vida o se sacrifica (AAEP).

En sentido contrario, un caballo que llega de Estados Unidos a México debe recibir un tratamiento contra garrapatas en los 14 días previos al embarque, y para ese requisito no se aceptan las lactonas macrocíclicas (ivermectina y similares); está en la misma guía de importación.

¿Cómo prevenir las garrapatas y la piroplasmosis en caballos?

La piroplasmosis se previene cortando las dos vías de contagio: controlando las garrapatas y no pasando nunca sangre de un caballo a otro. No hay vacuna (OMSA). Lo que recomienda la AAEP:

  1. Aguja y jeringa nuevas para cada caballo y cada aplicación, también al sacar medicamento de un frasco de varias dosis.
  2. Lava y desinfecta entre caballos el equipo dental, de tatuaje y de cirugía, las cadenas y los frenos: primero agua y jabón para quitar la sangre, luego desinfectante.
  3. Usa solo vacunas, sueros y productos de sangre con registro. Nada de plasma o sangre de un caballo sin analizar.
  4. Revisa a tus caballos seguido y controla las garrapatas con acaricidas aprobados para caballos.
  5. Maneja el terreno: corta el pasto, quita maleza y matorral de potreros y corrales. Merck coincide en que alejar a los caballos de los lugares donde viven las garrapatas (pasto alto, orillas de monte) es la medida más eficaz, y no recomienda fumigar grandes áreas de vegetación por la contaminación y el costo.

A eso sumamos una práctica sencilla: pide la prueba de piroplasmosis de cualquier caballo nuevo antes de juntarlo con los tuyos, sobre todo si viene de zona tropical.

¿Qué producto es bueno para las garrapatas en caballos?

El producto adecuado para garrapatas en caballos es uno cuya etiqueta diga que se puede usar en caballos, elegido con tu veterinario. La AAEP menciona los acaricidas tópicos del grupo de los piretroides etiquetados para équidos. Tres advertencias:

  • No uses en tu caballo el garrapaticida de las vacas sin revisar la etiqueta. El grupo de las amidinas (el amitraz), muy usado en ganado, no se recomienda en caballos según el Manual Merck: en un caso reportado en Australia, 3 de 4 caballos rociados con una mezcla de amitraz preparada en parte 3 semanas antes se enfermaron en menos de 24 horas, con cólico por impactación que duró hasta 6 días (Auer y col., 1984).
  • La ivermectina no cuenta como tratamiento contra garrapatas para el requisito mexicano de importación de caballos.
  • Champús y baños sirven solo si el producto está etiquetado para caballos; la frecuencia y la dilución, según indique tu veterinario y la etiqueta.

No mezcles productos ni subas la dosis por tu cuenta: la dosis y el intervalo, según indique tu veterinario.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si mi caballo tiene garrapatas?

Revisa con los dedos y buena luz las orejas, la crin, la cabeza, el pecho, la ingle, la ubre o el prepucio y bajo la cola. Se sienten como bolitas duras pegadas a la piel; recién prendidas son planas y después se hinchan de sangre.

¿Cómo quitar garrapatas a un caballo?

Con guantes y pinzas de punta fina: tómala pegada a la piel y jala parejo, sin torcer. No la quemes ni le pongas aceite, gasolina o vaselina. Échala en alcohol y limpia la zona.

¿Hay un tratamiento casero para las garrapatas en caballos?

No uno que sea seguro. Los CDC desaconsejan el calor, la vaselina y otras sustancias para despegarlas, y los remedios con gasolina o diésel irritan la piel. Quítalas con pinzas y usa un acaricida etiquetado para caballos.

¿La piroplasmosis equina es contagiosa?

Sí, entre équidos, pero no por convivir: se contagia por garrapatas, por sangre (agujas, jeringas, equipo, transfusiones) y de la yegua al potro. No se contagia a las personas.

¿La piroplasmosis equina es zoonótica?

No. La OMSA indica que no se ha demostrado que sea zoonótica, y la AAEP que no se considera un patógeno importante para el ser humano.

¿La piroplasmosis equina se cura?

El caballo enfermo puede recuperarse con tratamiento, pero suele quedar portador. Un protocolo intensivo puede eliminar el parásito, aunque no siempre funciona y confirmar la curación puede tardar 1 a 2 años.

¿Un caballo con piroplasmosis crónica puede vivir normal?

Muchos portadores viven y trabajan sin signos, pero siguen contagiando por las garrapatas y la sangre, pueden recaer con fiebre y pérdida de peso, y no pueden exportarse a Estados Unidos.

¿Cuáles son los síntomas de la piroplasmosis equina?

Fiebre de más de 40 °C, falta de apetito, decaimiento, mucosas pálidas o amarillas, orina oscura y debilidad en la forma aguda; en la crónica, pérdida de peso, bajo rendimiento y fiebres que van y vienen.

¿Puedo usar el garrapaticida de las vacas en mi caballo?

Solo si la etiqueta autoriza su uso en caballos. El amitraz, uno de los más usados en ganado, no se recomienda en caballos porque puede causar cólico grave.

¿Cuánto tarda en aparecer la piroplasmosis después de la picadura?

De 12 a 19 días para Theileria equi y de 10 a 30 días para Babesia caballi, según la AAEP.


Si tienes dudas sobre un caballo con fiebre o anemia, la llamada es a su veterinario. Para el resto del calendario sanitario: vacunación y desparasitación, cuidados en clima cálido y lluvias y enfermedades de los caballos y sus síntomas. Si te interesa un Pura Raza Española (PRE) de Vadeto Ganadería, en Tala, Jalisco, para llevarlo a otro país, revisa los potros PRE en venta y pregúntanos qué pruebas sanitarias tiene cada uno.

Fuentes

Información de referencia revisada el 29 de septiembre de 2026 con las fuentes enlazadas. No sustituye la revisión de tu caballo por un veterinario.

Fuentes consultadas

Esta guía cita 25 fuentes y sus datos se revisaron el . Cada cifra enlaza a su fuente dentro del texto.

  1. Salinas-Estrella y col., 2022 · pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  2. Gamboa-Prieto y col., 2026 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. Holguin-Rocha y col., 2023 · pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  4. Rodríguez-Vivas y col., 2016 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  5. Manual Merck · merckvetmanual.com
  6. USDA-APHIS · aphis.usda.gov
  7. Miller, 2020 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  8. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) · cdc.gov
  9. Merck · merckvetmanual.com
  10. AAEP · aaep.org
  11. Bravo-Ramos y col., 2023 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  12. OMSA · woah.org
  13. Manual Merck · merckvetmanual.com
  14. Diario Oficial de la Federación, 29 de noviembre de 2018 · gob.mx
  15. manual de pruebas de la OMSA · woah.org
  16. Grause y col., 2013 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  17. Schwint y col., 2009 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  18. Sears y col., 2020 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  19. Mendoza y col., 2024 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  20. Ayala-Valdovinos y col., 2017 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  21. Romero-Salas y col., 2021 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  22. 9 CFR 93.324 · ecfr.gov
  23. Manual Merck · merckvetmanual.com
  24. Auer y col., 1984 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  25. Manual Veterinario Merck: Blood Parasites of Horses (propietarios) · merckvetmanual.com
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